Muchas personas depositan plena confianza en este tipo de valor. Porque un inmueble ofrece grandes ventajas desde la óptica de la rentabilidad.

Eso sí, no debemos perder de vista ciertas particularidades y que, cómo todo activo, fluctúa con el tiempo y el contexto socio económico y financiero.

Ventajas de adquirir un inmueble para alquilarlo

Una de las grandes ventajas de adquirir un mueble para alquilarlo es que nos ofrece una renta adicional al mes. Esta es, además, fija, lo cual nos aporta seguridad.

Por otro lado, nos brinda la oportunidad de recuperar la inversión de un plumazo, poniendo el inmueble en venta si así lo necesitásemos. Y en nuestro país, lo habitual es que, si hemos elegido una zona residencial bien posicionada, la vivienda se revalorice.  Esto convierte la opción de comprar para alquilar en una solución más rentable que muchas otras del mercado.

Por otra parte, la fiscalidad suele ser favorable para quienes mantienen una vivienda en alquiler habitual.

Calcular la rentabilidad: aspectos a tener en cuenta

 Eso sí, no debemos perder de vista, como hemos dicho, ciertos factores:

  1.  El retorno de la inversión, del capital invertido, a través del alquiler va despacio, cuota a cuota, es decir, a largo plazo.
  2. Si optamos por la venta ante una necesidad, tendremos que tener paciencia. No siempre resulta sencillo encontrar compradores, aunque en los últimos años y ante la falta de oferta, este no parece ser un inconveniente.
  3. Hay que asumir una serie de gastos fijos como caseros. Incluso quizás los de una hipoteca. Además de los propios del mantenimiento del inmueble.
  4. Debemos buscar un nuevo inquilino si se nos va el habitual, con los inconvenientes que ello conlleva. 

Por todo esto, es importante calcular la rentabilidad antes de comprar una vivienda para alquilar teniendo en cuenta todas las variables citadas. Si esta se sitúa entre el 4 y el 7 %, dicen los expertos, merecerá la pena.

La rentabilidad de la vivienda se posicionó en el 7,3 % en el primer trimestre del 2024, según datos del Banco de España, superando así la de los Bonos del Estado.

Podemos decir que, si se trata de una vivienda adecuada, la rentabilidad será más que probable. Por vivienda adecuada entendemos:

  1. Que no requiera una amplia reforma, por ejemplo, un inmueble de obra nueva.
  2. Que se sitúe en una buena zona, cuyo parque residencial esté en alza.
  3. Que sea atractiva, bien distribuida, con acceso a luz natural, con zonas comunes para el esparcimiento, etc. 

En definitiva, calcular la rentabilidad de manera minuciosa es importante. Pero también adquirir una vivienda acorde a las necesidades del tipo de población que hay en la zona. Aquellas promociones recientemente levantadas, de calidad, bien comunicadas y rodeadas de servicios dotacionales aumentarán la rentabilidad de la operación de compra.

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