¿Será el segundo semestre del año un buen momento para comprar una vivienda?

Con los efectos secundarios del confinamiento aún coleando y la pandemia todavía vigente, muchos inversores y familias se preguntan si es buen momento para cambiar de vivienda.

Sin duda, a nivel personal lo es, sobre todo para quienes han visto como sus vecinos con terraza o jardín disfrutaban de unas posibilidades que a ellos se les negaban. O para quienes han echado en falta una habitación más desde la que poder teletrabajar con tranquilidad.

Pero ¿qué hay de la perspectiva económica? ¿Será la segunda parte de este 2020 idónea para comprar una vivienda o los interesados deberían esperar? Desvelamos algunas incógnitas en función de la opinión de los expertos.

La vuelta a la normalidad del sector

La estabilidad y la moderación en el mercado inmobiliario comenzó a dejarse sentir a finales de 2019, cuando las cifras mostraban una tendencia al alza equilibrada de forma general en toda España.

Esta tónica podría haberse visto muy afectada por la pandemia y el cese de actividad en ciertos sectores como el de la construcción, sin embargo, su rápida reactivación ha conseguido evitar que se paralizase y que las aguas hayan vuelto a su cauce en este sentido.

La vivienda en obra prosigue su curso y los proyectos de nueva construcción donde los espacios abiertos predominan han despertado más interés si cabe que antes de marzo de este año.

Precios estables o con tendencia moderada

El sector está volviendo a la normalidad en actividad con el fin de evitar demoras en los plazos constructivo o de entrega, y también lo hará en precio.

Si bien podrá notarse una tendencia moderada con el fin de estimular la compra, este volverá al punto de partida a principios del año que viene, cuando no tengamos miedo a decir que ha vuelto la serenidad.

En definitiva, si como inversor o inversora cuentas con liquidez, el segundo semestre del año podría ser un buen momento para encontrar tu primera vivienda, ya que el mercado cuenta con interesantes promociones de obra nueva que lejos de sufrir un incremento del coste lo mantendrá o, en tal caso, lo reducirán (en torno a un 8 % según los expertos) si la economía se ve muy lastrada y aumenta el paro o los bancos frenan la concesión de hipotecas.